07 de març 2007

Cuentos

Rosita era una niña muy buena que cuidaba de su mama enferma y de su hermano pequeño. Preparaba la comida a su padre y se la llevaba al trabajo. Así empezaban muchos cuentos.

De antemano ya sabías cual era tú rol en este mundo. Rezabas con todas tus ganas para que tu mama no enfermase.Y si por desgracia ocurría, el trauma no te lo quitaba nadie al ver que no podías hacer todo lo que hacía la tal Rosita. El premio era, que al final se casaba.

Durante años siempre se ha dicho que la mujer solo piensa en casarse; claro está, si te lo vendían como el cuponazo de los ciegos.

El 8 de marzo es un día que celebro con respeto y dándole las gracias a todas aquellas mujeres que lucharon para que no se explicasen más cuentos de esta guisa.

A mi hermana Mari

Francisca Ruiz

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Francesc: me ha gustado tu escrito como todos los que has hecho.
Saludos

Anònim ha dit...

Francisca-Matilde, me ha gustado mucho tu cuento denuncia. Aunque hay todavía un gran sector de ese estilo, afortunadamente ya somos muchos que rompemos este tópico. La pareja comparte trabajos y afectos rompiendo así viejos moldes. Pero es bueno que alguien refresque la memoria para los sordos o los que no ven lo que no quieren. Te felicito por el escrito. Francesc

Anònim ha dit...

Francisca:una vez más disfruto con tus escritos,no deges de hacerlo,la mayoria disfrutamos con tus escritos.

Anònim ha dit...

Francisca:una vez más disfruto con tus escritos,no deges de hacerlo,la mayoria disfrutamos con tus escritos.