31 de març 2007

Con la mejor sonrisa

Cuando siento que la tristeza amenaza con invadirme, oprimiendo mis entrañas, sintiendo las lágrimas pujando por salir, y el fantasma de la soledad buscando un lugar donde acomodarse. Me miro al espejo y me digo a mi misma ¡no digas a nadie! lo que te pasa y menos si tienen un buen día. No se hace esa faena a nadie y menos a los que quieres.

Empiezo a ensayar sonrisas y me voy a la calle con la mejor puesta. Como ando mucho el dolor de pies y el cansancio me trae de vuelta a casa. La sonrisa de alivio cuando me quito los zapatos, la de satisfacción cuando he comido chocolate, la de ladina cuando veo el novio de la Obregón, la de alegría al pensar en qué me voy a gastar el dinero de un décimo que he comprado y un montón de sonrisas más, que están por ahí.

Como dice la canción tristeza, adiós tristeza.

Francisca Ruiz