Con un poco de retraso, pido disculpas por ello, os paso un escrito que hice el 10 de febrero de 2008.
BOLETIN DEL TERTULIANO= El Periódico pone: El Palau de la Música Catalana celebró ayer sus 100 años de pasión por la música con una jornada de puertas abiertas para visitar el edificio diseñado por Lluís Doménech i Montaner, restaurado y ampliado por Oscar Tusquet. Amenizado por los Comediants y sus comparsas con ritmos de musica en la plaza de la última reforma después de ser eliminada la iglesia de Sant Francesc de Padua. Entró en escena un duende de la música que descendió caminando por el último edificio desafiando las leyes de la gravedad, mediante una segura sujeción, claro está, y deleitándonos con esta fantasía peculiar: en unos globos gigantes se introdujeron tarjetas con deseos para El Palau en los años venideros y fueron elevados al cielo. A destacar el de Teresa Marcos, para quien la sala del Palau es parte de su vida, ya que su padre era miembro del Orfeó en los años 40 y 50.
Bajo la lucerna de fuego del Palau, actuaron la mágica música de Richard Strauss, Igor Stravinski, Pau Casal, Josep Carreras, Tete Montolíu, Joan Manel Serrat, conciertos como el de Aranjuez, infinidad de orquestas, coros Clavé, Lady Ella y Duke Ellington e interpretes y grandes personajes del mundo musical.
Igual que Teresa Marcos, citada al principio, voy a relatar otra pequeña anecdota. Yo recuerdo un niño que, con unos siete u ocho años aproximadamente, era alumno de la Escuela Milá y Fontanals y en la clase de música había un coro que fue convocado para ir a cantar en El Palau de la Música un fragmento de la Zarzuela "El Rey que rabió". Los niños iban con unas batas blancas, cedidas por las niñas para aquel evento, como si fueran médicos y con bigotes pintados en la cara. Bien, pues se consiguió un premio para el coro del colegio por su actuación consistente en muchos libros, placa, etc. etc., más o menos, ya que la memoria se va alejando con paso cansino pero sin pausa. Lo que si recuerdo es que la dirección del colegio no nos dió ni un papel de recuerdo que nos hubiera hecho mucha ilusión, pero no tiene importancia, yo fui uno de esos niños y siempre estará en mi corazón, como en una pequeña caja de música, dicha vivencia y en mi recuerdo mientras viva, como amante de la música que soy. El previlegio de haber cantado en El Palau, no me lo quita nadie.
¡Ah! y en un globo imaginario, un deseo de 100 años más para el Palau de la Música Catalana, el nostre Palau, una realidad.
Francesc Durante.
1 comentari:
Sabia que eras listillo: pero cadavez mesorprendes mas y veo que tengo razozón.
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