Hace unos dias paseando con mi marido vimos en una esquina una farola que con luz tenue alumbraba a un pobre anciano que tapado con cartones y algunos periódicos intentaba calentarse y así aliviarse un poco del frío. Quisimos acercarnos a él pero al ver un par de policías seguimos nuestro camino.
Pero instintivamente miramos hacia a tras y dichos policías ni siquiera se pararon a preguntarle si estaba bien. Es lamentable que en pleno siglo XXI haya gente vagando por la calle sin que nadie haga nada por ellos, aunque solo fuera por la noche, y así no pasarían tanto frío.
Interrumpimos nuestro paseo y nos acercamos a él y al saludarle le preguntamos si necesitaba algo y nos dijo que hacia un rato le habían traído una taza de chocolate y una bolsa con comida y algo de ropa para que pudiera cambiarse. Le dijimos si tenia familia y nos contesto que tenia dos hijos pero que hacia algo mas de seis años que no sabia nada.
Pero aunque era triste decirlo ya no le importaba nada pues ya estaba acostumbrado a vivir así y era feliz. Le dijimos si le gustaría tener un sito aunque solo fuera para dormir y para sorpresa nuestra nos dijo que no nos preocupáramos ya que hacia unos diez años que estaba en la calle.
Nos pareció un hombre inteligente y con mucho sentido del humor. Después de una media hora charlando con el nos despedimos y nos deseo mucha suerte y que no cambiáramos nunca.
Nos quedamos algo tristes por no poder hacer algo más por dicho anciano. En fin como siempre unos mucho y otros nada.
Fina Gracia
1 comentari:
Tanto tú como tu marido demostrasteís una gran humanidad. La realidad la explicaís muy bién. Que lástima que en pleno siglo XXI todavía estemos así, pero mientras quede gente como vosotros siempre hay una esperanza.
Publica un comentari a l'entrada