Bien, ya se han acabado las fiestas. ¡Feliz Navidad! ¡Buen Año! Que te traigan muchas cosa los Reyes. ¡Papa Noel!. Compra tu felicidad, regala, regala, luces que se encienden y se apagan. Creo que al acabar estas fiestas, las luces de las calles quedan apagadas, están ahí pero no se mueven, están quietas, ya no parpadean, desilusión, tristeza. Infinidad de facturas pagadas o por pagar. Las cosas ya las tienes. ¿Y ahora qué? Afortunadamente siempre hay una cara positiva y otra negativa. En el periódico del pasado domingo día 31 leo; “otro sistema de pago es posible: el Trueque". ¿Tú que me das a cambio? Se trata de otra versión que está emergiendo cada vez con más fuerza. Un mundo en el que el poderoso Don Dinero no tiene cabida.
Los bancos del tiempo, en España ya hay unos 32 y aproximadamente 13 en Cataluña. Gente que disponen de tiempo para ofrecérselo a los demás, a cambio de sentirse bien consigo mismo. En Italia ya funcionan hace más tiempo y se van extendiendo. Enseñan gratuitamente a repasar lecciones con niños enfermos, practicar inglés, enseñar a planchar, arreglar cacharros del hogar, ayudan a regar plantas de personas que se tienen que ausentar, leer libros a mayores, a jugar al ajedrez, jardinería, cocina, coser.... Después están los mercats d´intercanvi, 4 ferias en Girona. En una zona determinada se organizan cada estación del año, pequeñas paradas para exponer objetos de toda índole para intercambiarlos, bienes de consumo, ropa o servicios personales sin ánimo de lucro. Yo te doy esto. ¿Qué me das tu a cambio? Trueque simplemente. Lo he visto en Gracia, cada estación están ahí. La sensación que he sentido es muy diferente de la manipulación a la que nos tienen acostumbrados. No es una utopía, es una realidad, me siento reconfortado, hacer algo por los demás o hacia ti mismo como si fuera un boomerang, cambiar o trueque es ya una realidad. Están apagadas las luces, pero para mi las vuelvo a ver encendidas, una alegría me embarga, es algo que va creciendo y que me hace volver a creer en lo positivo del ser humano. Se puede vivir sin consumir, sin CONSUMIR, sin CONSUMIR….., claro que así no se engordan los tipos de interés
¡Ah! Se me olvidaba, he visto en los mercats d´intercanvi, algo más que social, humano. Con género alimenticio que muchos desechan, pero en buen estado, al mediodía se hace la clásica olla móvil y gratuita, para dar de comer a todo el que necesite o quiera un plato caliente y con amor, lejos de las opulencias, el egocentrismo imperante en esta triste sociedad de consumo en la que solo brillan las luces cuando el dinero tintinea. ¡Ah! Y muchos de los que organizan o colaboran son de todas las edades, pero la mayoría jóvenes. ¡Chapeau!
Fuente de información: El Periódico de Catalunya
1 comentari:
Felicidades,por tu escrito. Es pero po der leer muchos mas.Animo.
Publica un comentari a l'entrada