27 de desembre 2006

Abuela

Abuela cuánto me acuerdo de ti.
Cuando yo era pequeño cómo te ví sufrir.
Él venia y te mandaba: trae la comida mujer,
porque quiero echarme la siesta para irme otra vez.
Tú nunca le contestabas por eso te digo;
por qué tuviste que pasar tanto sin merecerlo.
Sí, él era tu marido y mi abuelo también,
pero nunca vi que te llevara de paseo con él.
Tú con la cara lavada y sin ir a la peluquería
parecías una rosa
lo mismo de noche que de día.
Tantos hijos como tuviste, ahora con la liberación de la mujer
me gustaría que vivieras y le dijeses a él:
Paco, ayúdame a hacer la cama que también es tu deber.
La sorpresa que se iba a llevar porque se creía un marqués.
Porque tenía cultura y tú no sabías leer.
Por eso abuela, yo quiero aprender
y tú desde el cielo, lo veas, para decirle orgullosa;
ya ves cómo siempre se puede aprender.
Ahora se lo que es la “v” y la “b” la “s” y también la “d”
Y quiero, abuela compararte con él.
En cultura, nada más.
Él, tu bondad y tu corazón, nunca lo podría tener.

Francisco Montoya

4 comentaris:

Anònim ha dit...

Tiene mucho sentimiento y yo me veo reflejada con este escrito pues yo queria mucho a la mia y por desgracia hace cuatro años que ya no esta conmigo.FELICIDADES...

Anònim ha dit...

Francisco esta muy bien lo que as escritoy las faltas de ortografia es lo de menos i respecto a tu abuela te comprendera donde quiera que este

Anònim ha dit...

es lo que por desgracia pasaba el hombre se creia ser su perior a la mujer,todo ha cambiado para mejor.

Anònim ha dit...

Su escrito me parecio muy bonito.En el reflega el machismo que esistia antiguamente y que por desgracia aun suele quedar.