Había una vez un hermoso barco que navegaba sin rumbo fijo. Tenía capacidad para toda aquella persona que lo necesitase. A veces se paraba en hermosos pueblos dónde no había habitantes. Solo existían emociones: amor, paz, salud, felicidad, etc...
Pero claro, como en todo cuento que se precie, los yates como todos sabemos navegan por nuestro querido mar. En él hay olas grandes y pequeñas.
Hubo una vez que por pocas se hunde, vino una de esas gigantescas cuando se dirigía a una ciudad. Transportaba a muchos pasajeros, enseguida todos comenzaron a reírse y a soñar. Aquel día no pasó nada.
Como hoy es fiesta de carnaval, tenemos que reír y pasárnoslo bien.
Cuanto más gente seamos, más resistiremos a las olas.
Por eso en esta tarde tan especial, nosotros seremos los pasajeros y no dejaremos que ninguna ola nos hunda esta maravillosa fiesta. Yo siempre voy a bordo del barco. Espero que vosotros también. Pasadlo muy bien.
Pero claro, como en todo cuento que se precie, los yates como todos sabemos navegan por nuestro querido mar. En él hay olas grandes y pequeñas.
Hubo una vez que por pocas se hunde, vino una de esas gigantescas cuando se dirigía a una ciudad. Transportaba a muchos pasajeros, enseguida todos comenzaron a reírse y a soñar. Aquel día no pasó nada.
Como hoy es fiesta de carnaval, tenemos que reír y pasárnoslo bien.
Cuanto más gente seamos, más resistiremos a las olas.
Por eso en esta tarde tan especial, nosotros seremos los pasajeros y no dejaremos que ninguna ola nos hunda esta maravillosa fiesta. Yo siempre voy a bordo del barco. Espero que vosotros también. Pasadlo muy bien.
Con cariño. Yoli.
1 comentari:
Bonito Post, Saludos.
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